Tema XVII. La Restauración, la Constitución de 1876 y la Dictadura
Restauración de la Monarquía y Constitución de 1876
Tras el fracaso de la Primera República (1873-1874) y el golpe del general Martínez Campos, se restaura la monarquía borbónica con Alfonso XII. La Constitución de 1876, obra de Cánovas del Castillo, busca la conciliación entre las tradiciones progresista y moderada mediante fórmulas deliberadamente ambiguas (p. ej., en materia de soberanía). Establece un sistema de turno pacífico entre los dos grandes partidos dinásticos (conservador y liberal), sostenido mediante el falseamiento electoral sistemático (el “encasillado” y el caciquismo). Fue el texto de mayor vigencia formal de todo el constitucionalismo español del XIX (1876-1923).
Agotamiento del sistema: la Dictadura de Primo de Rivera
El sistema de la Restauración entra en crisis progresiva a comienzos del siglo XX (Desastre del 98, Semana Trágica de 1909, crisis de 1917, guerra de Marruecos). En 1923, el general Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado con el consentimiento del Rey Alfonso XIII, instaurando una dictadura militar que suspende la Constitución de 1876 (sin derogarla formalmente) y gobierna mediante decretos, sin Cortes ni garantías constitucionales, hasta su caída en 1930.
Ejemplo práctico
El “turno pacífico” ideado por Cánovas —por el que conservadores y liberales se alternaban en el poder mediante elecciones manipuladas de antemano (“el encasillado”)— ejemplifica cómo la Constitución de 1876 pudo tener una apariencia de estabilidad formal (casi 50 años de vigencia) mientras que, en la práctica, el sistema político carecía de una democracia real, al no reflejar el sufragio la voluntad efectiva de los electores.
Ideas clave
- Constitución de 1876: fórmulas ambiguas de conciliación, sistema de turno pacífico, mayor vigencia formal del XIX.
- El caciquismo y el falseamiento electoral socavaron la legitimidad democrática real del sistema canovista.
- La Dictadura de Primo de Rivera (1923-1930) suspende de facto la Constitución de 1876 sin derogarla, gobernando por decreto.